OPINIÓN: Importancia del correcto desarrollo de habilidades sociales en niños

OPINIÓN: Importancia del correcto desarrollo de habilidades sociales en niños

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Por Valeska Ananias, directora clínica de Psicoeduka

Las habilidades sociales refieren al desarrollo del conjunto de aprendizajes mediante el cual una persona incorpora hábitos, normas, conductas y valores para interactuar dentro de la sociedad, que hará que el individuo pueda relacionarse de manera eficaz socialmente. Además, funcionan como estrategias de conducta debido a que aportan la capacidad para aplicarlas frente a la resolución de una situación social de manera efectiva, facilitando las relaciones interpersonales y permitiendo interactuar con los demás de manera mutuamente satisfactoria.

Estas competencias se aprenden desde los primeros años de vida, a lo largo del proceso de socialización que inicia desde el nacimiento y se desarrolla a lo largo de toda la vida, como resultado de la interacción con otras personas, por lo que es sumamente relevante de que los padres estén al tanto y tengan claro este proceso para que los menores tengan un correcto desarrollo de estas habilidades desde su primera infancia.

Los niños y niñas desde su nacimiento aprenden a relacionarse con los demás, por lo tanto, las habilidades sociales son recíprocas por naturaleza, ya que requieren la relación con otras personas para su desarrollo. Además, incluye las conductas verbales y no verbales, y resultan fundamentales para el desarrollo de cada individuo, pues son la base de la conducta social y se relacionan directamente con el autoconcepto y autoestima, ya que los problemas para desenvolverse en su entorno social pueden conllevar a una percepción negativa de sí mismo, dificultades para expresar deseos, opiniones, establecer lazos afectivos y un malestar emocional al haber ausencia de relaciones sociales.

En primer lugar, se debe tener claro que estas habilidades se comienzan a desarrollar con la interacción que tienen los niños con sus padres y hermanos, con la familia en general, posteriormente pasa al contexto escolar, relación con los pares e interacción con el medio en general. Así, es la infancia la etapa fundamental para desarrollar estas habilidades a través de distintos procesos.

En este sentido, las diferentes etapas del proceso en las que se debe estar atentos, son la experiencia directa, que va desde el primer año de vida de los niños y niñas cuando se rodean de personas que practican las conductas sociales frente al infante, produciendo determinadas experiencias que el menor va interpretando e incorporando a su forma de pensar y actuar. Posteriormente, viene la imitación, y es en los primeros años de vida donde los menores comienzan a imitar las acciones que realizan sus adultos más cercanos, permitiendo aprender a interpretar y sentir de la misma manera frente a ciertas situaciones.

Luego viene la etapa de los refuerzos sociales, que consiste en reforzar ciertas acciones que realizan los niños y niñas, y que son muy importantes ya que posibilitan que siga manteniéndolas a lo largo de su vida como modo efectivo de reaccionar frente a las situaciones que se presentan. Están determinadas por el reforzamiento social positivo de aquellas ideas acorde a lo que es socialmente aceptado, pero también un reforzamiento social negativo frente a aquellas que se está en desacuerdo.

Finalmente, el correcto desarrollo de las habilidades sociales básicas es muy importante, ya que son fundamentales para que los niños generen apego, que es la capacidad de establecer lazos afectivos con otras personas; empatía, que permite ponerse en el lugar de otros, comprender las emociones y sentimientos; que sean cooperadores, lo que les permitirá colaborar con los demás para lograr un objetivo en común; sepan comunicarse y expresarse bien sobre ellos mismos y escuchar a los demás; y tener autocontrol, que es la capacidad del control de impulsos y dominio sobre nosotros mismos.

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