Deterioro mental de menores y la necesidad de reabrir las escuelas

Deterioro mental de menores y la necesidad de reabrir las escuelas

Durante la pandemia niños y adolescentes en todo el mundo han visto afectadas sus rutinas pedagógicas y de esparcimiento, en un contexto donde se han invisibilizado como grupo de riesgo y han aumentado su exposición a la violencia. De acuerdo con organismos internacionales, los menores tienen un mayor riesgo a sufrir un deterioro psicológico (UNICEF, 2020).

Mientras, en nuestro país los especialistas advierten de la vulnerabilidad y el impacto infanto-juvenil de la pandemia, no obstante, se han llevado a cabo limitadas acciones, siendo la plataforma “Saludable-Mente” del Gobierno y el breve retorno a las clases (marzo 2021) uno de los mayores avances. Las cuarentenas alteran las formas habituales de convivir y es comprensible que, ante situaciones de incertidumbre, aparezca el temor y la ansiedad, sin embargo, cuando se vuelven muy intensas o se prolongan en el tiempo, afectan nuestro bienestar y salud mental.

Los importantes cambios en nuestra vida cotidiana, provocados por los esfuerzos para contener la propagación del virus, ha llevado a implementar medidas como el distanciamiento social, el teletrabajo y la educación de los niños en el hogar, siendo estos últimos quienes más horas pasan dentro de las casas. Sin embargo, el panorama anterior no ha sido homogéneo en el mundo, ya que, dependiendo de los recursos de los países, se han acentuado las desigualdades.

Al igual que ocurre en algunas regiones del mundo donde la salud mental se ha visto más afectada que en otros lugares, existen factores socioeconómicos, etarios y de género, que amplifican el impacto de la pandemia en la salud mental. De acuerdo con diversas investigaciones de organismos de las Naciones Unidas como ONU Mujeres, UNICEF y la OMS, indican precisamente que las mujeres y los niños son aquellos que ven con mayor incidencia afectada su salud mental. Factores como el confinamiento, el teletrabajo, las clases a distancia, el trabajo doméstico, la violencia intrafamiliar y los problemas económicos, aumentan la presión e impactan las relaciones dentro de los hogares.

Los especialistas han alertado sobre los aumentos en los intentos de suicidios y el incremento de la cobertura en salud mental de jóvenes. Los que trabajan en salud mental, con niños y adolescentes, son día a día testigos de esta otra tragedia, difícil de poner en números, que se expandió rápidamente como consecuencia del confinamiento y el cierre de escuelas. Además, recalcan que no ha habido ninguna medida concreta que responda a las necesidades infanto-juveniles. Los centros educacionales permanecieron cerrados prácticamente todo el 2020 y a esta altura de 2021 recién han comenzado a abrirse, gracias al programa de vacunación en paralelo a las medidas indispensables para el correcto funcionamiento de los establecimientos dentro del contexto sanitario al presente.

Profesores se capacitan en primeros auxilios psicológicos para abordar el retorno a clases
“Sabemos que el proceso de retorno a clases presenciales es desafiante, no solo en lo académico, sino también en el ámbito socioemocional ya que la salud mental se ha visto afectada durante la pandemia. Por eso estamos entregando herramientas a los distintos miembros de la comunidad educativa para que puedan responder a las necesidades de los estudiantes y también de sus colegas”, explicada el jefe de la División de Educación General del Ministerio de Educación, Raimundo Larraín.

En ese contexto se han puesto en marcha capacitaciones de primera ayuda psicológica o primeros auxilios psicológicos, dirigidos a profesores y comunidad educativa, que tienen por objetivo entregarles herramientas para ayudar a personas en situación de alto estrés a través de una plataforma e-learning que contempla módulos sobre el impacto del Covid en niños, niñas y adolescentes. En el Ministerio de Salud, desde 2017 se viene trabajando con este modelo. La enseñanza de primeros auxilios psicológicos en profesionales de la educación es tremendamente oportuna, ya que las profesoras y profesores saben mejor que muchos otros profesionales la importancia de educar el reconocimiento y manejo de las emociones.

Conclusiones
Existe consenso que mujeres, niños, niñas y adolescentes son aquellos más afectados por la pandemia, aunque estos últimos –dado su baja incidencia con el virus- han sido invisibilizados de gran parte de las medidas e iniciativas, frecuentemente con foco en los trabajadores de la salud y esenciales. Chile no es la excepción a ello, porque este grupo etáreo ha debido mantenerse en casa, sin contar con permisos de esparcimiento o actividad física al aire libre, que ayudan tanto a la salud física como mental.

El impacto y/o consecuencias que tendrá la pandemia en la salud mental, son aún impredecibles y pueden tener repercusiones muy serias a futuro. Es por ello que aplicar desde ya un enfoque preventivo mitigará a futuro, tanto el costo emocional, como económico que este tipo de enfermedades pueden generarle al Estado en el largo plazo.

Bibliografía

  • El Mercurio “Advierten sobre deterioro mental de menores y respaldan urgencia de reabrir escuelas”.
  • La Tercera “Salud mental en escolares: profesores se capacitan en primeros auxilios psicológicos para abordar el retorno a clases”.
  • Biblioteca del Congreso Nacional de Chile “Salud mental en pandemia y su impacto infanto-juvenil”.
  • UNICEF, “La clase de la pandemia”.
  • UNICEF, “El impacto del COVID-19 en la salud mental de adolescentes y jóvenes”.
  • Universidad de Chile, “U. de Chile recomendó implementar medidas referidas a la salud mental de mujeres, niños y personal de salud”.