Dificultad en escolares para identificar y expresar sus emociones

Dificultad en escolares para identificar y expresar sus emociones

Según el Diagnóstico Integral de Aprendizajes (DIA), aplicado este año por la Agencia de Calidad de la Educación (dependiente del Ministerio de Educación), el 66% de los escolares dice poder reconocer emociones como rabia, pena, alegría y miedo cuando las están sintiendo. Sin embargo, solo un 32% de ellos señala tener la facilidad para poder comunicarlas.

Los estudiantes de cuarto básico son quienes más fácilmente identifican cómo se sienten, mientras que los que cursan octavo básico son los que menos logran este objetivo. En tanto, y respecto a expresar lo que sienten a otros, los niños que presentan más dificultad son los que están en sexto básico.

Este período de pandemia ha arrojado cifras que van evidenciando que los menores están disminuyendo sus competencias sociales y habilidades de comunicar sus emociones porque las interacciones se han ido perdiendo, y es importante resguardarlas para un sano desarrollo socioemocional y una sana salud mental. Además, junto con generar las condiciones para que los estudiantes puedan reanudar gradualmente las clases presenciales, en línea con lo que recomiendan todos los expertos en infancia tanto a nivel nacional como internacional, el Ministerio de Educación lanzó un plan de acompañamiento y aprendizaje socioemocional para que los niños que vuelven a reencontrarse en los establecimientos cuenten con herramientas para trabajar y con el apoyo de sus profesores o encargados de convivencia escolar, en estos aspectos.

Por su parte, Unicef en Chile apoya y colabora en el regreso gradual a las aulas remarcando que la escuela tiene que ser el primer lugar que se abre y el último que se cierra, ya que una vez establecidos los protocolos el riesgo de traspasar el virus es mínimo y, seguramente, los efectos negativos son mucho menores que los que se producen al quedarse en casa, donde se generan efectos negativos para la salud mental. Además, las comunidades escolares deben poder decidir, los padres antes que todos, y por eso para la Unicef es fundamental que exista este regreso a las clases con condiciones seguras y voluntarias.

Existe evidencia científica sobre que las experiencias emocionales en el contexto escolar juegan un rol fundamental en la adaptación individual, en los índices de salud mental, en la adaptación a situaciones adversas o estresantes y son un factor protector en conductas de riesgo. El movilizar emociones positivas con relación a lo que se aprende, vínculos emocionales positivos profesor-alumno, así como entre los estudiantes, crea ambientes de aprendizaje seguros con efectos fortalecedores de todos los aprendizajes: los cognitivos y los emocionales.

En este escenario, las competencias de los profesores para promover el aprendizaje socioemocional de sus alumnos, son un elemento central en la formación integral de los estudiantes y en el favorecer en ellos una identidad positiva. Un buen profesor promueve el apego y un aprendizaje más centrado en las fortalezas que en los déficits y hace que sus alumnos perciban el entorno como favorecedor de competencias cognitivas y emocionales. La idea es no igualar educar con corregir y, por ende, centrar el aprendizaje en las debilidades de los estudiantes.

Según los especialistas, es relevante contribuir al desarrollo socioemocional desde la primera infancia para así evitar que más tarde a los escolares se les dificulte comunicar cómo se sienten. Es importante que tanto las familias como los jardines y colegios resguarden espacios de desarrollo de competencias en esta área, y hay distintas iniciativas que van permitiendo impulsarlo. El desarrollo de la vida emocional infantil es de suma importancia para el funcionamiento que la persona tendrá en su adolescencia y vida adulta, ya que el buen manejo de las emociones influye en la capacidad para relacionarse con otros.

Bibliografía
-Diagnóstico Integral de Aprendizajes (DIA), Agencia de Calidad de la Educación (Mineduc).
-“Educación Emocional en el Sistema Escolar” REPSI (Revista Psicopedagógica).