FUENTE:
JANINA MARCANO FERMÃN
Vida Ciencia TecnologÃa
El Mercurio
CientÃficos de la Universidad Andrés Bello descubrieron que una alteración en las señales que llegan a las células cerebrales aumenta la expresión de uno de los principales genes asociados al trastorno.
Aunque se estima que los casos de trastorno del espectro autista (TEA) se han duplicado en los últimos diez años, su origen y causas son aún desconocidas.
Ahora, una nueva investigación realizada por cientÃficos del Centro de Investigaciones Biomédicas (CIB) de la Universidad Andrés Bello (UNAB) acaba de arrojar nuevos datos que podrÃan explicar cómo y dónde se origina este trastorno.
La dificultad para entenderlo se explica principalmente por la enorme cantidad de genes y procesos que estarÃan involucrados en su desarrollo. Sin embargo, estudios anteriores han sugerido una posible relación entre el autismo y las vÃas de señalización celular; es decir, las señales que llegan a una célula y que impactan su actividad. Es por eso que el equipo liderado por el biólogo Giancarlo De Ferrari escogió estudiar el comportamiento del gen NLGN3 (Neuroligina 3), cuya mutación está fuertemente asociada al autismo, y su respuesta según las vÃas de señalización Wnt, un grupo de señales formadas por proteÃnas que controlan los procesos biológicos.
A través de experimentos realizados en cultivos de neuronas del hipocampo cerebral de ratones, los investigadores encontraron que la acumulación celular de una proteÃna llamada beta-catenina activa la expresión del gen NLGN3, a través de un aumento en la actividad de la vÃa de señalización Wnt, hecho que podrÃa desencadenar el inicio del trastorno autista durante el desarrollo del embrión.
«Nuestra investigación indica la existencia de un camino que se darÃa tempranamente en el desarrollo embrionario y que modelarÃa el cerebro hacia una estructura sutilmente distinta en los niños con el trastorno», dice De Ferrari, quien agrega que lo anterior podrÃa dejar una huella que los doctores podrÃan reconocer en el embrión y asà obtener un diagnóstico temprano.
«Se podrÃa diseñar un test de sangre que permitiera ver si hay mayor cantidad de esta proteÃna en las células o si están activos ciertos genes que responden a la vÃa de señalización que estudiamos».
Junto con ser un avance en desentrañar las causas del origen del trastorno autista, el hallazgo también permitirÃa, a futuro, anticipar los tratamientos, asegura el investigador.
«Esto se logrará cuando seamos capaces de controlar los niveles de actividad que surgen en la vÃa de señalización. Para ello tenemos que determinar cuáles son los niveles, y en eso estamos trabajando».
Los próximos pasos de esta lÃnea de estudio apuntan a entender cómo la expresión de genes dependiente de la vÃa de señalización es modulada por el ambiente y cuáles son los mecanismos que causan el desequilibrio entre beta-catenina y la vÃa de señalización Wnt.
La doctora Evelyn Benavides, neuróloga de la ClÃnica de la Universidad de los Andes, opina que el estudio constituye un avance muy importante para entender la condición. «Es un gran descubrimiento que podrÃa cambiar ciertas bases. Conocer cómo se manifiesta la condición en vÃas de señalización especÃficas permitirÃa generar tratamientos dirigidos», dice la especialista.
«Esto nos hace pensar que a futuro se podrÃan manipular ciertas vÃas de señalización como forma de tratamiento precoz del autismo, o incluso disminuir su incidencia», puntualiza.