1. Acompañar la adaptación con calma, estructura y cariño:

El regreso a clases puede ser un desafío para muchos niños, pero en niños y niñas dentro del Espectro Autista, este proceso suele requerir mayor preparación, anticipación y apoyo emocional. No es tan solo volver al colegio, sino retomar rutinas, tolerar cambios y enfrentarse a un entorno sensorial y socialmente demandante. Como padres y cuidadores, su rol es clave para que esta transición sea lo más segura y contenida posible.

¿Por qué el regreso a clases puede ser tan difícil?

Durante las vacaciones cambian los horarios, las rutinas y las exigencias. Para un niño con TEA, estos cambios pueden generar:

• Aumento de la ansiedad
• Alteraciones del sueño
• Mayor rigidez o resistencia a salir de casa
• Más crisis o desregulaciones emocionales
• Molestias físicas asociadas al estrés (dolor de estómago, náuseas, cefaleas).

Es importante considerar que esto no es un retroceso ni mala conducta. Es una respuesta al cambio y a la incertidumbre.

2. Establecer una rutina: Siempre será el mejor aliado

Los niños se sienten más seguros cuando pueden anticipar lo que va a pasar. Retomar la rutina antes del inicio de clases facilita mucho mejor la adaptación.

Algunas acciones concretas:
✔️Ajustar progresivamente los horarios de sueño (acostarse y levantarse más temprano).
✔️Volver a establecer horarios de comida similares a los escolares.
✔️Practicar la rutina de la mañana (levantarse, vestirse, lavarse, tomar desayuno).
✔️ Hacer pequeños ensayos: salir a dar una vuelta en el horario en que iría al colegio.

La idea no es exigir perfección, sino volver de manera paulatina a la estructura.

3. Anticipar para reducir la ansiedad:
La anticipación es una herramienta fundamental, a continuación, algunos tips que pueden ayudar:

• Mostrar fotos del colegio o de la sala (pictogramas).
• Recordar el nombre de la profesora o asistente (para que sienta seguridad y familiarización).
• Usar de calendarios visuales para marcar cuántos días faltan.
• Leer cuentos sociales sobre “volver al colegio”.
• Conversar brevemente sobre qué pasará el primer día.
• Eviten entregar demasiada información a la vez. Es mejor poco, claro y repetido.

4. Preparar el entorno también regula:

Muchos niños del espectro presentan hipersensibilidades sensoriales, por lo que volver al entorno escolar puede resultar abrumador. Algunas ideas que pueden ayudar son:

– Permitir llevar un objeto de apego pequeño si el colegio lo autoriza
– Usar ropa cómoda, sin etiquetas molestas
– Anticipar ruidos (timbre, recreo) explicando que son sonidos fuertes pero seguros
– Conversar con el equipo escolar sobre apoyos sensoriales necesarios
Cuando el entorno se siente más predecible, el niño puede enfocarse mejor en adaptarse.

5. Las emociones también necesitan acompañamiento. Puede que en estos días vean más llanto, irritabilidad o resistencia. Esto no significa que lo estén haciendo mal como padres. Significa que su hijo está haciendo un gran esfuerzo interno para adaptarse. Algunas claves para acompañar este proceso pueden ser:

– Valida lo que sienten, por ejemplo: “Sé que volver al colegio es difícil, pero para todos está siendo un cambio, de a poco nos iremos acostumbrando otra vez”.
– Mantener la calma ante sus desregulaciones, en caso de que la desregulación sea caótica (con gritos y llantos descontrolados) se debe brindar un espacio para que logre regularse solo (siempre manteniendo la seguridad de que no se golpee, observarlo desde lejos) cuando las personas suelen estar muy cerca preguntándole y hablándole puede ser peor. Una vez que comience a bajar su nivel de adrenalina intentar regular con objetos sensoriales para que se distraiga, cuando ya está tranquilo del todo, ahí recién conversar sobre su actitud descontrolada.
– Evitar frases tales como: “Si dejas de llorar, te compraré algo”, “Ya estás bien grande para comportarte así”, ellos no eligen sentirse sobrepasados, sin embargo, es importante, después de cada desregulación conversar con ellos.

6. Trabajo en equipo con el colegio:
La adaptación no es solo del niño, es un proceso compartido. Por lo que es muy positivo:

• Informar al colegio cómo estuvo el niño en vacaciones.
• Avisar si hubo cambios importantes (sueño, alimentación, medicación, terapias).
• Preguntar cómo pueden apoyar desde la casa en aquello que se está trabajando en aula.
• Tener paciencia: las primeras semanas suelen ser de ajuste.
• La comunicación constante ayuda a prevenir dificultades mayores.

El regreso a clases no es una carrera, es un proceso. Algunos niños se adaptan en días, otros en semanas. Cada avance, por pequeño que parezca, es un logro enorme. Su hijo no necesita que todo sea perfecto, sólo necesitan adultos que los acompañen con estructura, paciencia y comprensión.